miércoles, febrero 25, 2009

De paseo por el centro

Me decía que el caminaba así de rápido, que no iba a parar. Un pie adelante del otro, clap, clap, clap; yo dos metros atrás de él. Sólo me quedaba correr a su lado.
–Cuando yo era chico tu Avi caminaba como si estuviera escapando de alguien, y eso que es más chico que tu –insiste mi padre –, yo sólo podía ir corriendo a su lado como tu, o me quedaba atrás.
Escuché esta frase casi hasta los 10 años. De ahí en adelante vinieron veranos de deformidad constante: 5, 10, 15, ¡hasta 25 centímetros por verano llegaba a crecer! Nada me quedaba bien en apenas dos meses.
–Es cuestión de alimentación –dice mi padre mientras camina. Nosotros no pasamos la guerra civil, como tus tíos o primos. Ellos no conocieron el Yogurt hasta bien entrados los años ’50. No tuvieron tu suerte.
Ahora me miraba en el escaparate de una desaliñada tienda de televisores. Es cierto, soy alto. Miro hacia atrás; se me olvidaba mi padre. Tiene 60, ya no camina como antes.
–Sigue a tu ritmo, yo te alcanzo. El problema es que me pasaste en apenas 4 años: de 1,50 a casi 1,90, cabrón –dice mientras esquiva a un ciego y su bastón en plena calle Agustinas.
–¿Pregunto por ella de inmediato o esperamos a que nos atienda? –miro hacia atrás en tono de aprobación. Hace un mes y medio que el banco y sus líos burocráticos me tienen hastiado; de la noche a la mañana desaparecieron 315.000 pesos de mi cuenta, nadie responde.
–Ve tranquilo y di lo tuyo. Si no hay respuesta, pues te pones tozudo, pero de ahí no sales sin una solución –dice mientras su ceño de frunce de una forma característica. Llevo 23 años viendo ese espacio entre sus cejas. Cuando se arruga así está hablando en serio.
De ahí en adelante es como si no recordara nada. Asumí una faceta que no acostumbro a emplear.
–Hablaste solamente tu, yo no dije nada –me palmotea el hombro aprobando la forma en que encaré al Gerente del banco. – ¡Hace 10 años me hubieses hecho callar si yo armo el escándalo que montaste adentro con él! Ven, te invito a una Coca-Cola. Te van a devolver el dinero.

1 comentario:

Jota dijo...

Buena Castellin, te faltó contar que parte de esa plata es mía, y que con las 100 lukas que me robaste o "te robaron" te compraste el celular que hincha tus bolsillos.
Ya me alegro yo que esté esa plata con nosotros. Y bueno el texto, aunque me quedé con ganas de que describieras más la escena en el banco, como cuando describías la escena en la calle.