
Siempre he aborrecido a los gringos y todo lo relacionado a su cultura. Michael Moore encontraba en mi un espectador dispuesto al aplauso, cada vez que veía sus documentales, burlescos, políticamente incorrectos y auto referentes hasta el cansancio. Pero no más.
Apenas estuve 5 días en Minnesota y alrededores, pero bastó para que parte importante de ese prejuicio infundado se fuese al carajo. Sí, es cierto que hay norteamericanos pelotudos, cerrados y hasta prejuiciosos, ¿pero no es igual de lamentable un sudaca prejuicioso hacia los gringos, que no tiene mayor razón para odiarlos que una constante alusión a su sistema capitalista?
Los gringos son mucho más que el capitalismo, sus lamentables docu-realitys de MTV o un partido republicano que cada vez que abre la boca dan ganas de vomitar. Tienen una notable visión cívica, un abierto sentido del humor y –aunque cueste creerlo por sus constantes guerras en oriente-, una tolerancia a prueba de balas. Esto no es una apología a los norteamericanos, aunque sí un ejercicio de autoflagelación.
¿No sería el mundo un lugar mejor si todos elimináramos nuestros prejuicios y emitiéramos un juicio después de conocer a quienes estamos poniendo en entre dicho? Yo aprendí eso en apenas 5 días y como apenas tengo casi 25 años, no puedo ni imaginar qué voy a aprender en los próximos 60 años.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario