Nunca he sabido qué es lo que me inspira. De hecho creo que siempre me h
a costado demasiado enfocarme en aquello que quiero concretar -sea un artículo, una carta o una canción-, en desmedro del propio fin. El problema es que no encuentro los medios. En el fondo sé a qué se debe. Creo que desde chico tengo un leve problema de déficit atencional que nunca fue tratado. 'Curioso' era la palabra típica que escuchaba de la misma boca de mis profesores de básica, familiares o amigos.
Siempre me acuerdo de que cuando tenía cuatro años, en algunos de aquellos viajes que nos pegábamos con mis viejos y hermana por las carreteras interiores entre Barcelona y Paris, con una pequeña casa rodante como albergue -irnos de camping le llamábamos-, mi entretención del camino era preguntar hasta el cansancio qué era lo que cargaba en su interior cada camión que veía. Obviamente era tal mi insistencia que mis viejos por agotamiento terminaban inventándose palabras para que me callara un rato.
Ya más grande esa misma curiosidad -aunque insisto en que son problemas de concentración-, me llevó a pasar de ser el curioso al desubicado. Nunca he tenido filtro. Meto la pata. Siempre voy más allá de las tallas que el resto inicia. Soy el típico huevón que te va a preguntar, luego de no verte en más de dos años, como está tu polola o tu abuela. La respuesta siempre es la misma. O terminaron, o se murió -generalmente una semana antes.
A fin de cuentas esa curiosidad, desubicación, falta de concentración o cómo carajo quieran llamarle, me llevó a dónde estoy hoy. Estudio Periodismo. De hecho estoy a un año de titularme, así que algo le debo. Y aunque, cronológicamente, quise ser arqueólogo, basquetbolista profesional, médico, kinesiólogo y publicista, finalmente me decidí por el Periodismo. ¿Múltiple personalidad? No creo. A fin de cuentas creo que es tal mi poca capacidad de concentración en una sola tarea, que tuve que elegir una carrera donde mis pares 'sufren' de lo mismo. Inquietud. Sed de saber más, aunque generalmente de cosas que a nadie le importan mucho.
Hace más de dos años que tengo botado este blog. Un amigo me hinchó tanto para revivirlo -no crean que por mi 'excelente pluma', más bien para buscar un cómplice-, que finalmente lo hice. Y justo hoy, a esta hora, cuando debería estar escribiendo un texto para un trabajo que me pagan -aunque no muy bien-, lo estoy reviviendo.
¿Alguien dijo déficit atencional? Qué se yo. Son tan pocas las fuentes de inspiración que al fin y al cabo reírme de mi mismo es lo único que me hace sentido.
a costado demasiado enfocarme en aquello que quiero concretar -sea un artículo, una carta o una canción-, en desmedro del propio fin. El problema es que no encuentro los medios. En el fondo sé a qué se debe. Creo que desde chico tengo un leve problema de déficit atencional que nunca fue tratado. 'Curioso' era la palabra típica que escuchaba de la misma boca de mis profesores de básica, familiares o amigos.Siempre me acuerdo de que cuando tenía cuatro años, en algunos de aquellos viajes que nos pegábamos con mis viejos y hermana por las carreteras interiores entre Barcelona y Paris, con una pequeña casa rodante como albergue -irnos de camping le llamábamos-, mi entretención del camino era preguntar hasta el cansancio qué era lo que cargaba en su interior cada camión que veía. Obviamente era tal mi insistencia que mis viejos por agotamiento terminaban inventándose palabras para que me callara un rato.
Ya más grande esa misma curiosidad -aunque insisto en que son problemas de concentración-, me llevó a pasar de ser el curioso al desubicado. Nunca he tenido filtro. Meto la pata. Siempre voy más allá de las tallas que el resto inicia. Soy el típico huevón que te va a preguntar, luego de no verte en más de dos años, como está tu polola o tu abuela. La respuesta siempre es la misma. O terminaron, o se murió -generalmente una semana antes.
A fin de cuentas esa curiosidad, desubicación, falta de concentración o cómo carajo quieran llamarle, me llevó a dónde estoy hoy. Estudio Periodismo. De hecho estoy a un año de titularme, así que algo le debo. Y aunque, cronológicamente, quise ser arqueólogo, basquetbolista profesional, médico, kinesiólogo y publicista, finalmente me decidí por el Periodismo. ¿Múltiple personalidad? No creo. A fin de cuentas creo que es tal mi poca capacidad de concentración en una sola tarea, que tuve que elegir una carrera donde mis pares 'sufren' de lo mismo. Inquietud. Sed de saber más, aunque generalmente de cosas que a nadie le importan mucho.
Hace más de dos años que tengo botado este blog. Un amigo me hinchó tanto para revivirlo -no crean que por mi 'excelente pluma', más bien para buscar un cómplice-, que finalmente lo hice. Y justo hoy, a esta hora, cuando debería estar escribiendo un texto para un trabajo que me pagan -aunque no muy bien-, lo estoy reviviendo.
¿Alguien dijo déficit atencional? Qué se yo. Son tan pocas las fuentes de inspiración que al fin y al cabo reírme de mi mismo es lo único que me hace sentido.
2 comentarios:
Veo que seré el primero en postear en tu nuevo blog; en el blog que decidistes crear por entusiasmo a escribir y también mantener, en otro formato, esta relación de amistad que lleva años en curso, desde el colegio, la universidad y casi la práctica.
No desanimes, ahora se vienen momento difíciles para el verano y esperemos que esa falta de concentración no te haga tener los pies tan puestos en la tierra, que vaya que cansan.
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